domingo

Peras rectales, doncellas de hierro y otras delicias en la ciudad de las cien torres



  Buenos noches niños,

  sé que me habéis echado de menos a mí y a mis niñas pero estos días han sido complicados en nuestro querido Cabinet; está tan de moda eso de las compras por internet que el servicio postal se colapsa y acaba afectando a gente tan diversa como yo…. Y las aduanas, ¡madre mía, las aduanas! ¿Qué hay de malo en que una respetable señora de casi noventa años como yo viaje con un par de especímenes en formol? Estos jovencitos de hoy en día, con sus uniformes y sus escáneres…. los marchantes de curiosidades cada vez lo tenemos más complicado.

  Pero bueno, dejando todos los inconvenientes que me han asaltado durante estas fechas de lado, hoy os voy a hablar de un maravilloso lugar que visité no hace mucho aprovechando uno de mis viajes de negocios: El Museo de la tortura Medieval en Praga.




  Para todos los valientes que busquen hacer su estancia turística en una ciudad tan preciosa como Praga algo más… alternativa, esta podría ser una buena opción.
  Situado junto al puente de Carlos, uno de los monumentos más emblemáticos, se encuentra escondido este oscuro lugar, sólo localizable por una discreta señal en uno de los muros circundantes.


  Cuando nos aventuramos dentro, parece que estamos a punto de visitar un peepshow clandestino (bueno, no debería de haberlo presentado de esta manera, quizá alguno piense que no soy una señora decente, juju) pero continuando por las sinuosas escaleras nos encontraremos unas taquillas desvencijadas en las que un simpático lugareño con cara de pocos amigos nos extenderá las entradas…




  ¡Y a disfrutar se ha dicho! Cinco plantas de puro placer para los amantes de lo alternativo (no todo fue disfrutar, ya que las piernas de una servidora ya no son lo que eran, atrás quedaron mis tiempos de bailarina de cabaret en mi Francia natal).
  En mi caso fue una visita de lo más agradable, mis niñas y yo estábamos casi solas en el recinto e incluso tuvieron tiempo de hacer algún que otro boceto de las piezas allí expuestas y sentarse a entrar un poco en calor.


  Os dejo unas fotitos que me han facilitado mis ayudantes para ilustraros mejor y, ¿cómo dicen ahora? poneros los dientes largos, jeje.



  Como curiosidad deciros que según los archivos del Museo consideran que el  garrote vil se sigue empleando en España a día de hoy... Tal vez deberían de actualizar un poco más sus fuentes…


  Que durmáis bien mis niños, espero haber colaborado a que vuestros sueños esta noche sean un poco más… agitados.

Margarite B. Malevre