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Ambrose "Bitter" Bierce, el escritor al que se tragó la tierrra

Buenas tardes mis niños,

  hoy voy a ilustraros con una breve reseña acerca de uno de mis escritores favoritos, Ambrose Bierce.




  La primera obra que llegó a mis manos de este fascinante autor no fue otra que El Clan de los Parricidas, una sucesión de relatos cortos, bañados en humor negro y de una crudeza difícil de igualar...
  Nacido en 1842 en Ohio, en el seno de una familia humilde, pero gran amante de la lectura, su única formación fue la que desde niño extrajo de los libros que encontraba a su alcance.


  Con el estallido de la Guerra Civil Estadounidense en 1861, Bierce se alistó en el 9º Regimiento de Voluntarios de Infantería de Indiana, llegando a participar en la batalla de Shiloh, lo que le marcaría gravemente y oscurecería aún más su carácter.

  Tras una larga carrera militar, que le dejaría secuelas físicas y mentales de por vida, fundó una familia, acabando por sobrevivir a los dos hijos que nacieron de su poco afortunado enlace con Mary Ellen Day en 1871.

  Con el paso de los años, acabó trasformándose en un afamado periodista, crítico y editor. Su ácida sátira hacía temblar a sus contemporáneos, lo que le granjeó el apodo de "Bitter" Bierce (Amargo).



"El diccionario del diablo" o "Diccionario del cínico" es una de sus obras
más conocidas, en las que la crudeza de su carácter queda perfectamente retratada.
  Pese a las secuelas bélicas y el asma tuvo una vida longeva con un misterioso final. En 1913 realizó un viaje a México del que nunca volvería, uniéndose en Ciudad Juárez al ejército de Pancho Villa, para desaparecer sin dejar rastro.

  Es aquí cuando comienzan las distintas historias sobre su incierto final, convirtiéndose en una de las desapariciones más célebres en el mundo de la literatura, cuenta H. P. Lovecraft en su novela "El que acecha en el umbral" de 1945:

Ambrose Bierce, y aquí llegamos a algo de naturaleza siniestra (pues Bierce se interesaba en asuntos extraterrenos), desapareció en México. Se dijo que había muerto luchando contra Villa, pero en la época de su desaparición debía de tener más de setenta años y era prácticamente un inválido. Jamás se volvió a saber de él. Esto ocurrió en mil novecientos trece.

  El misterio de su desaparición permanece hasta nuestros días, contando tan sólo con numerosas teorías para acallar la insana curiosidad de sus fans.




Algunas de las características que podemos extraer de sus relatos son unos inesperados inicios, una oscuridad reinante que impregna cada una de las lineas y una inclinación recurrente hacia temas como la guerra o la muerte, con una importante dosis de humor negro.

Heredero de la prosa de Edgar Allan Poe como defienden muchos, Bierce tendría una gran influencia en otro escritor famoso entre los aficionados a lo desconocido, H. P. Lovecraft.

Aquí os traigo un pequeño extracto de una de las historias cortas perteneciente al Clan de los Parricidas, Una tumba sin fondo:

"Papá tuvo la desgracia de morirse cuando yo tenía diecinueve años. Como siempre había disfrutado de una salud de hierro, él fue el primer sorprendido por el hecho, que se produjo de repente durante la comida. (...) Su repentina muerte le supuso por tanto una gran decepción, aunque a mi madre, piadosa y resignada ante la voluntad de la Providencia, le afectó bastante menos. Al final de la comida, y una vez retirado el cuerpo de mi pobre padre, nos llevó a la habitación y se dirigió a nosotros del siguiente modo:


   --(...) Debéis saber, hijos míos, que en caso de muerte repentina y misteriosa, la ley exige que se presente un forense, trocee el cadáver y entregue los pedazos a varios señores que, después de haberlos analizado, certifican la muerte de la persona. Desearía en vuestro caso evitar esta formalidad tan dolorosa (...) John, tú eres un chico educado y muy discreto. Ahora tienes la ocasión de mostrar tu gratitud por los sacrificios que tu educación nos ha supuesto(...) Así que ve y acaba con el forense.


No puedo expresar con palabras lo que dicha muestra de confianza me complació, pues me daba la oportunidad de distinguirme con un acto que iba perfectamente con mi disposición natural. Entonces, arrodillándome ante ella besé su mano y la bañé en lágrimas de emoción. Poco antes de las cinco de aquella misma tarde había acabado con el forense."





Retrato del artista realizado por el pintor J. H. E. Partington


  Y para los que os hayáis quedado con ganas de más, aquí os dejo un enlace en el que poder leer esta y más historias en español. 

  Espero que os haya resultado un personaje tan interesante como a mí me lo parece. Cuidaos mucho y no toméis mucho el sol, no vayáis a sufrir una insolación.


Marguerite B. Malèvre