domingo

Mujeres infames. Vampiresas e infanticidas.

Buenas tardes, queridos míos,

  como ya sabréis todos, hoy es el día internacional de la mujer, por eso he pensado que sería interesante hablar de algún tema relacionado. Pero imagino que no necesitáis lecciones de ética de esta pobre anciana, porque todos los que acudís a visitarme sois unos niños muy buenos, así que vamos a hablar de cosas horribles y retorcidas... Jojojojo.

  Un hombre es fuerte y recio, agresivo y despiadado, mientras que una mujer es cálida, débil, emotiva y bondadosa. ¿Verdad que sí? ¡Claro! Claro que sí. Nos encanta pensar que estamos rodeados de espartanos y virgencitas de la caridad... (No niego que ver a mozos curtidos, y ligeritos de ropa sería... interesante...) Por eso es que todos los asesinos son hombres, ¿no?

  Lo habéis adivinado, queridos, ¡hoy vamos a hablar de algunas de las asesinas más infames de la historia!


  Quizás una de las más famosas sea Elisabeth Báthory, nacida en la segunda mitad del siglo XVI en el seno de una familia noble del Reino de Hungría. Su nombre está en el libro de los récord Guinness como la mujer que más asesinatos ha cometido: conocida como "La condesa sangrienta", el número de sus víctimas que se le atribuyen varían entre los 80 y los 650.


  Se trataba de una mujer con una extensa educación, y llena de contrastes, era benevolente para con su pueblo, pero brutal con sus sirvientes. Se casó a los diez años, y tras 29 años de matrimonio su marido falleció, y así dio rienda suelta a su locura. Sus víctimas eran siempre jóvenes adolescentes. Al principio eran las hijas de los plebeyos locales, a las que engañaba ofreciéndoles trabajo como sirvientas, pero después comenzó también a asesinar a hijas de la baja nobleza que acudían a ella como pupilas.

  Entre las atrocidades que se cuenta que se cometieron, figuran con frecuencia las palizas, mutilaciones y quemaduras. A veces se las dejaba morir de hambre o frío. En otros relatos se cuenta cómo la condesa mordía a las jóvenes en la cara llevándose consigo la blanda carne.


  Tras el arresto de Báthory, sus familiares encontraron poco ventajoso para ellos ejecutarla, así que llegaron a un acuerdo y fue emparedada viva. Vivió aislada durante cuatro años hasta que en 1614 finalmente murió.

  La popular imagen que tenemos todos de la condesa bañándose en la sangre de sus pobres víctimas en un intento vano de preservar su juventud, no surgió hasta después de un tiempo como adorno de la cruenta leyenda en la que se había convertido, relacionándola de esta manera con la tradición vampírica.

  Actualmente Elisabeth Báthory es un personaje bastante conocido en la cultura popular, habiendo infinidad de canciones o películas que se basan en ella, de hecho una de mis ayudantes no deja de insistirme con una llamada Stay Alive. Y por si os interesa, también hay una película llamada Báthory que cuenta una versión cuanto menos curiosa de la historia.

 


  Pero tampoco tenemos que irnos muy lejos para encontrar mujeres despiadadas: Enriqueta Martí fue una asesina que vivió en Barcelona, acusada de secuestrar, prostituir y asesinar a infinidad de niños.

  Se ganaba la vida como prostituta y ofreciendo los servicios sexuales de niños entre 3 y 14 años. También ejercía como curandera, con exclusivas pócimas, ungüentos y remedios que fabricaba con los restos humanos de los pequeños que mataba. No se desperdiciaba nada, cualquier fluido, cabello o hueso era ingrediente para sus medicamentos, que ofrecía como cura de la tuberculosis u otras enfermedades temidas en aquella época.


  Nunca se llegó a saber con exactitud el número total de víctimas, los restos óseos que se pudieron encontrar pertenecían hasta a doce niños diferentes. Se piensa que debe de haber más víctimas ya que estuvo llevando su macabro estilo de vida durante unos veinte años.

  En el momento de su detención, tenía retenidas en su casa a dos niñas, cuyos testimonios no hicieron más que confirmar los horrores que había cometido. Se llevaba a los hijos de familias muy pobres, demasiado pobres incluso para buscar a un hijo desaparecido. Les insistía a los pequeños que la llamaran mamá, pero los asesinaba a sangre fría.


  En una de sus habitaciones encontraron las jarras y palanganas en los que conservaba la grasa hecha manteca, la sangre, los cabellos y los huesecillos que molía, además de un antiguo libro de pociones y una libreta en la que Enriqueta apuntaba sus recetas.

  Lamentablemente, Enriqueta nunca llegó a ser juzgada por sus crímenes, ya que durante su estancia en la cárcel, sus compañeras la lincharon en uno de los patios del penal produciéndole la muerte.



  Me encantaría seguir hablándoos de más infames personajes, pero se hace tarde y no sé vosotros, pero yo ya estoy agotada. Si sentís curiosidad y tenéis ganas de más, siempre podéis echar un vistazo en el blog de Unknown Misandry, de donde he sacado gran parte de mi información.

  Ya nos veremos, mis niños...

Marguerite B. Malèvre