sábado

Sexo, sangre y violencia en escena: Le Grand Guignol


Buenas tardes niños, ¿me echabais de menos?

  Este artículo va hacer las delicias de los más sádicos... ¿Alguien había oído hablar de Le Théâtre du Grand-Guignol


  Sexo, sangre y violencia era el credo de este teatro afincado en París que, entre los años 1897 hasta el 1962, se encargó de procurar a todos los espectadores que allí acudían su ración diaria de gore gratuito.

  Pese a su influencia en el cine de terror actual, al igual que en el fx, este teatro de la crueldad es un gran desconocido para los fans del cine de terror en general y los amantes del maquillaje de efectos especiales en particular.


  Se encontraba ubicado en la rue Chaptal nº 20 bis en el parisino barrio de Pigalle, en una antigua y pequeña capilla que fue re-acondicionada como teatro (pudiendo dar únicamente cabida a unos 293 espectadores) y que dotaba a la escena de un clima aún más oscuro y sugestivo.


  Gran parte de esta antigua decoración eclesiástica fue conservada y jugaba un papel clave en la puesta en escena general, sacrílega y sangrienta, de estas representaciones. Para los más cinéfilos, la escena del teatro de los vampiros (aquella parte de "vampiros fingiendo ser hombres fingiendo ser vampiros") en "Entrevista con el Vampiro" está rodada en parte en el teatro que antes ocupaba el Grand-Guignol (o eso dicen).


  Las obras allí representadas se caracterizaban por su gran crudeza visual, contando con numerosos desmayos o accesos de vómito entre los asistentes a las representaciones, más abundantes entre los varones que se resistían a dejar de mirar en las escenas más cruentas.... jeje.


   Algunos de los temas más recurrentes, aparte de los asesinos en serie, las violaciones, etc, fue la locura; con varias piezas en las que personajes enloquecidos atacaban a sus iguales guiados por alguna extraña paranoia o los estados alterados de consciencia tales como la hipnosis, la sugestión o el pánico. Siempre con algún que otro toque de humor negro, eso si....


  En general, los crímenes de los que se hacía gala en el escenario estaban bastante poco justificados y sus verdugos solían salir bien parados en la mayoría de las obras; está claro que el carácter educativo no era una de sus prioridades.

  A día de hoy, este calificativo que tiene su reflejo en el adjetivo francés "grand-guignolesque" se emplea con un matiz despectivo para designar aquellas piezas o películas en las que la violencia, la sangre y los efectos especiales rayan en lo gratuito.


  El nacimiento del cine y el horror de dos guerras mundiales acabó apagando la llama de la genialidad de este teatro que, tras un agónico declive, cerró sus puertas en 1962.


  Es importante resaltar el carácter único y sin precedentes de estas representaciones en las que la técnica y la innovación desempeñaban un papel clave en la puesta en escena, ya que sin este tipo de representaciones, el género de terror podría no haberse constituido como tal a día de hoy.

  Espero que os haya gustado queridos....

Marguerite B. Malèvre