jueves

Moraleja del cuento: ¿auto-mutilación para evitar el incesto?

Buenas noches, queridos míos,

  ya que Halloween está a la vuelta de la esquina y se empieza a notar en el aire, he pensado que voy a aprovechar y os voy a contar algunos de mis cuentos de hadas favoritos.

  Ya os hice una muy breve introducción en la que os comentaba que las princesas y perdices que nos llegan con Disney, no son sino la parte más superficial de la historia. No hace falta indagar mucho para que aparezcan detalles cuanto menos macabros.


  Quizás algunos de vosotros ya conozcáis el cuento que os voy a contar hoy, La chica sin manos de los hermanos Grimm.

  Comienza la historia con un molinero cortando leña en el bosque. La pobreza en la que vive se evidencia de tal manera en sus facciones, que cuando un anciano pasa por delante de él no puede evitar reírse de su cara... Le ofrece entonces un trato: todas las riquezas del mundo a cambio de lo que sea que esté detrás de su molino. Por supuesto nuestro querido molinero acepta, pensando que lo único que puede haber es un manzano (y llevando la ingenuidad a todo un nuevo nivel). Cierran el acuerdo y el anciano le dice que volverá en tres años a por su parte del trato.

  Obviamente al volver a su casa se da cuenta de que no es un manzano lo que hay detrás de su molino, es su propia hija. Se percata entonces, aunque demasiado tarde, de que el anciano no es sino un demonio.

  Cuando el viejo diablo vuelve, la hija se lava y se mete dentro de un círculo de tiza, lo que la vuelve demasiado pura como para que el demonio pueda tocarla. Enfurecido, le exige al padre que deje de darle agua para que no se pueda seguir lavando, pero las lágrimas de la joven se llevan la suciedad consigo y se mantiene pura. Al ver esto, el demonio le ordena al padre cercenarle las manos a su hija con un hacha, sin embargo, las lágrimas de la chica lavan sus muñones ensangrentados manteniéndola pura una vez más. El diablo se va por vencido y se marcha.


  La historia continúa en una segunda parte bastante poco interesante, cuando la joven decide marcharse de su casa (sabia decisión, considerando que su padre primero la ha vendido y luego le ha amputado las manos), y tras algunas andaduras se casa con un rey y vive feliz.

  Curiosa es la intervención divina en esta parte del relato, cuando un ángel del señor aparece para secar un foso y facilitar el paso de la joven, no una, sino hasta tres veces. O cuando Dios mantiene con vida al rey en su ayuno de siete años mientras busca a su esposa perdida. O cuando hace que le vuelvan a crecer las manos a la chica...

  Como podéis ver, el cuento tiene un carácter bastante fantástico, no obstante, en las versiones más tempranas, la joven se corta sus propias manos para hacerse poco atractiva a ojos de su hermano que intenta violarla. En otra variante, el padre mutila a su hija ante la negativa de esta de acostarse con él.


  Aunque existen muchas teorías y muy variadas, no está del todo claro el motivo para la particular inquina hacia las manos de la joven. Algunos afirman que se debe simplemente a la increíble belleza de sus manos...



  En cuanto a los indicios de incesto y los tintes sexuales, no son exclusivos de este cuento sólo. Ya os iréis dando cuenta con los próximos relatos.

  Eso es todo, de momento. Disfrutad de la historia, niños.

Marguerite B. Malèvre